Alimentación energética para mejorar la fertilidad en mujeres y hombres

Actualmente hay muchas mujeres y hombres con problemas de fertilidad. Una de las causas –y que  no suele relacionarse con este trastorno– es la alimentación industrial actual. El consumo en exceso de alimentos con una energía extrema de contracción (carne, huevos, embutidos, quesos) hace que se bloquee y se cierre el aparato reproductor de la mujer. La mujer no está receptiva.

Los hombres en cambio, debido al alto consumo de alimentos extremos de expansión y dispersión, como el alcohol y los estimulantes, comida preparada, microondas…, se debilitan y no se remineralizan ni se nutren adecuadamente para tonificar su energía masculina.
Entonces encontramos:

  • a mujeres bloqueadas y a hombres débiles  = problemas de concepción

Es muy importante prepararse para el momento de la concepción. La energía de Riñón, que es la encargada de nutrir el área reproductora del hombre y la mujer, debe estar potente para poder transmitir así toda la fuerza y la mejor esencia de ambos. La alimentación tiene un papel muy importante en todo este proceso. Una alimentación que nutra adecuadamente la energía de cada uno, según sus características, ayudará a potenciar la energía y el Jing (Esencia) de Riñón (ver ‘Antes del embarazo | Preparando el terreno’).

En general, la alimentación indicada para cuando hay problemas de fertilidad es:

  • En la mujer: mayor consumo de proteínas vegetales (legumbres, seitán, tempeh, tofu) y algo de pescado, dar más importancia a verduras (variadas) y cereales integrales. Un pequeño aporte diario de algas marinas, frutas y semillas. Le conviene evitar al máximo el consumo de proteína animal densa: carne (roja o blanca), huevos, embutidos, quesos (salados o blandos). También el exceso de harinas (pan, galletas, pizzas) y de lácteos (“ensucian” mucho la zona reproductiva de la mujer) y el alcohol, exceso de zumos o fruta tropical y azúcares.
  • En el hombre: evitar a toda costa el consumo de alcohol, estimulantes, azúcares (bebidas colas, pastelería, bollería). Reducir el consumo de carne animal densa (roja y blanca), embutidos y quesos fuertes y salados. Aumentar la cocina casera (estofados, horno…) con proteína vegetal o algo de pescado y huevo, el consumo de cereales integrales, verduras de raíz (zanahoria, chirivia, cebolla) y las algas marinas.

 

¿Qué podemos hacer por ti?

Cada persona tiene un patrón energético particular y, además de ciertas recomendaciones generales, vale la pena llevar una alimentación adecuada a ese patrón energético para conseguir mejores resultados terapéuticos. Helena González, especialista en alimentación energética, te asesorará sobre los alimentos más adecuados para ti y tu pareja de forma particular.

Consúltanos.

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